6 de julio de 2010

Pelando el streaming: Caprica


¿Quieren a alguien que los entusiasme a ver esta serie? Lean a Casciari y su imperdible Espoiler. Yo aquí rayo la papa, me quedo pegado en sutilezas y alucino con temáticas que hasta pueden ser secundarias, no analizo ni tramas, ni montaje ni actuaciones, aunque habitualmente salgan alabanzas de esa índole.
Si luego de tamaña muestra de flojera bloguera alguien sigue leyendo, sépase que Caprica es la serie que me voló la cabeza este primer semestre del 2010, la que me toca la fibra intelectual, la que en más de una ocasión ha inquietado mi alma y cuestionado inclusive mi ética videojugona (aunque eso partió con Battlestar Galáctica).


La serie nos presenta la historia de una ciudad en su apogéo tecnológico y económico, que puede permitirse el lujo de tener hogares que automatizan tareas muy sencillas, pero se quiere desea llegar al siguiente nivel, con algoritmos más complejos que simulen la heurística humana, de forma artificial crear una especie de conciencia que otorgue mayor autonomía a los robots, pero siempre conservando la total fidelidad hacia sus creadores.

Tenemos a un magnate símil del Bill Puertas con un contrato de gobierno para tratar de lograrlo, pero fracasa repetidas veces. Roba tecnología del planeta Tauron (existen 12 colonias, todas humanas, todas con nombres del zodíaco, todas con virtudes y defectos exacervados para mostrar prototipos de ciudadanos de cada planeta), asociándose a mafiosos de ese planeta que habitan Caprica. Y falla porque no logra dar con la chispa vital de Prometeo. Hasta que ocurre un atentado terrorista motivado por fundamentalismos religiosos monoteístas. Padres pierden a sus hijas. Dedos se alzan para tratar de acusar y encontrar expiación en el dolor. Y cual error de Pasteur,  se da con la anhelada chispa, se pone un fantasma en la máquina, un corazón al hombre de hojalata.


Y aquí empiezan de nuevos mis devaneos mentales.
Los conquistadores pensaban que los pueblos originarios de América y África eran apenas animales bípedos, seres sin sentimientos ni inteligencia, y por eso no existía límite moral para esclavizar, explotar, torturar y violar si era posible/necesario... y la serie plantea la posibilidad de domesticar a un nuevo género de seres, autónomos y aparantemente sin conciencia ni emociones... ¿sería legítimo explotarlos a nuestro antojo si no tenemos acceso, y ddesconocemos las cualidades fenoménicas de su experiencia?

De niño pensaba en la posibilidad de los transplantes de cerebro, y si el alma te seguiría en tu eventual nuevo cuerpo...  y la serie plantea la posibilidad de crear avatares dentro de un mundo virtual que contengan digitalizada todas las memorias y características de personalidad que poseemos... algo así como la versión  definitiva de los Sims, con la aparente posibilidad de poder descargar toda esa información en un cuerpo metálico, y con las grandezas y limitaciones que ello implicaría... ¿aceptaríamo acceder a este upgrade?, ¿en qué punto se perdería lo que nos hace realmente humanos?

Caprica está llena de temas profundamente incómodos en occidente: ataques terroristas, conflictos religiosos y étnicos, el duelo y la muerte, el uso y abuso de las nuevas tecnologías,  poderes fácticos guiados por la mano de fundamentalismos, auge económico disfrazado de progreso, economías manipulando y creando las necesidades de la población, adolescentes pensantes que pueden ser mucho más racionales que los adultos, capaces de tomar desiciones maduras y menos emocionales... a no, ese último ni siquiera sale mencionado como tabú en ningún lado... y es porque la serie tiene la insolencia de decir que si hay algo más peligroso que tostadoras inteligentes, son los adolescentes concientes, pensantes y actuantes. Pero que siguen siendo marginados, ninguneados e infantilizados.

Existía temor entre los fans de Battlestar Galactica por esa consesión de llenar el reparto con teenagers, pero el resultado ha estado lejos de ser desastrozo. Las hijas fallecidas y revividas en un mundo virtual una, en la carcaza de un primigenio Cylon la otra, no hacen más que llegar realmente profundo en ese dilema de encontrar la identidad y el espacio en la sociedad en que vivimos, a niveles harto más complejos de los que superficil y fallidamente propone Glee por ejemplo.

"Estoy despierta, armada y furiosa"
Caprica no es una serie para llegar a ver luego del trabajo. Se merece el visionado de un descansado fin de semana. Porque la carga dramática de estas familias azotadas por el dolor y el conflicto de las pérdidas nos atrapará. Porque podemos sentirnos interpetados en esa riña ética que enfrentan tratando de descubrir hasta donde pueden llegar con tal de volver a ver al ser amado. Pero la invitación también se abre para dar el salto al siguiente nivel, e irnos en la volada de descubrir y discutir los límites del alma y la conciencia, en un mundo con tantas extensiones mentales.

PD: Hay tiempo para ponerse al día. Quedó en parón en el capitulo 9 y vuelve en septiembre.
PD2: Conocer a Adama de niño es impagable. La serie está llena de guiños para los fans de BSG que pasaran desapercibidos y no molestarán a quien no hay visto la serie madre.

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