Siempre he sido un fan del verdor.
Alucino con paisajes vegetales frondosos, donde tanto árbol, arbusto, enredadera y cuanto hay no te deje ver el bosque.
Solo huyo del amazonas por la cantidad de alimañanas que rondan el lugar.
Pero en el desierto encontré algo que no habia sentido nunca.
Más conectado conmigo que en ninguna otra ocación, admirar la belleza de lo creado, por lo que es más que por lo que tiene, la sensacion de soledad y tranquilidad alimentada por el sol fulgurante y radiante (nunca mejor dicho, los niveles de radiación solar en Diego de Almagro eran apabullantes).
Lo primero que recuerdo del viaje era ese nivel de quietud monótona presente en todo el paisaje.
A pesar de la velocidad a la que viajaba el bus la permanencia de la imagen era casi hipnotica...
Creo que esa quietud del desierto me permitio mirar bien pa ´dentro sobre el trabajo que haciamos.
Llegabamos a una localidad que practicamente no tiene recursos naturales explotables, mas que la pequeñisima mineria.
Algunos proyectos experimentales pretenden explotar aloe vera y otros vegetales que se puedan cultivar en la zona, pero con un minimo impacto de emplebilidad. ¿50, 60 puestos de trabajo a lo sumo? Y son mas de 7000 habitantes y en descenso, migrando en busca de oportunidades a Copiapó o La Serena.
Terrible constatar las pocas oportunidades por un lado y la aún menos aspiraciones de la nueva generación. Difícil verlas en un sitio donde al parecer no hay difusion de las escasa posibilidades que tiene de salir a estudiar a centros urbanos más grandes, a traves de becas o créditos.
De nuestra intervención aprendí queno debo confiar tanto en lo que parece seguro. llegabamos a trabajar con una "sandía calada", clubes de adultos mayores, sin embargo no contabamos con las vacaciones de unos y un viaje de emergencia de la que debia se nuestro contacto clave, por lo que casi nos quedamos de brazos cruzados.
Manejar la frustración y no bajar los brazos frente a la poca adhesion al taller, manejar los planes b, c, d, e, f, g, e incluso h (no es broma) o sea, agarrar una onda totalmente proactiva si no empiezan a salir las cosas, seguir adelante profesionalmente a pesar del el shocky la preocupación por conmociones familiares, y sobre todo, saber que lo que estoy haciendo tengo que hacerlo entregando lo mejor de mi, con todas las ganas, con excelencia, dignificando tanto mi trabajo como el de aquellos con quienes estoy trabajando, tanto en equipo como participantes del taller.
En conclusión saque haaarto en limpio, un monton de ideas para emjorar para los proximos voluntarios, nuevas ganas de incursionar en vacaciones de invierno y ojala coordinar el trabajo en la escuela apra que este año salgan algunos proyectos en salud, los cabros del áera echaban de menos gente de psicología pa apoyar los equipos de trabajo.
Por favor, si tiene la oportunidad de participar en trabajos voluntarios háganlo, haciendose responsable por su participación en el más amplio sentido de la palabra, saliendo de esa burbuja deformadora de vida llamada Universidad, entrando en contacto con la gente de la que nos han alejado para que nos acostumbremos solo a cobrar el cheque.
Alucino con paisajes vegetales frondosos, donde tanto árbol, arbusto, enredadera y cuanto hay no te deje ver el bosque.
Solo huyo del amazonas por la cantidad de alimañanas que rondan el lugar.
Pero en el desierto encontré algo que no habia sentido nunca.
Más conectado conmigo que en ninguna otra ocación, admirar la belleza de lo creado, por lo que es más que por lo que tiene, la sensacion de soledad y tranquilidad alimentada por el sol fulgurante y radiante (nunca mejor dicho, los niveles de radiación solar en Diego de Almagro eran apabullantes).
Lo primero que recuerdo del viaje era ese nivel de quietud monótona presente en todo el paisaje.
A pesar de la velocidad a la que viajaba el bus la permanencia de la imagen era casi hipnotica...
Creo que esa quietud del desierto me permitio mirar bien pa ´dentro sobre el trabajo que haciamos.
Llegabamos a una localidad que practicamente no tiene recursos naturales explotables, mas que la pequeñisima mineria.
Algunos proyectos experimentales pretenden explotar aloe vera y otros vegetales que se puedan cultivar en la zona, pero con un minimo impacto de emplebilidad. ¿50, 60 puestos de trabajo a lo sumo? Y son mas de 7000 habitantes y en descenso, migrando en busca de oportunidades a Copiapó o La Serena.
Terrible constatar las pocas oportunidades por un lado y la aún menos aspiraciones de la nueva generación. Difícil verlas en un sitio donde al parecer no hay difusion de las escasa posibilidades que tiene de salir a estudiar a centros urbanos más grandes, a traves de becas o créditos.
De nuestra intervención aprendí queno debo confiar tanto en lo que parece seguro. llegabamos a trabajar con una "sandía calada", clubes de adultos mayores, sin embargo no contabamos con las vacaciones de unos y un viaje de emergencia de la que debia se nuestro contacto clave, por lo que casi nos quedamos de brazos cruzados.
Manejar la frustración y no bajar los brazos frente a la poca adhesion al taller, manejar los planes b, c, d, e, f, g, e incluso h (no es broma) o sea, agarrar una onda totalmente proactiva si no empiezan a salir las cosas, seguir adelante profesionalmente a pesar del el shocky la preocupación por conmociones familiares, y sobre todo, saber que lo que estoy haciendo tengo que hacerlo entregando lo mejor de mi, con todas las ganas, con excelencia, dignificando tanto mi trabajo como el de aquellos con quienes estoy trabajando, tanto en equipo como participantes del taller.
En conclusión saque haaarto en limpio, un monton de ideas para emjorar para los proximos voluntarios, nuevas ganas de incursionar en vacaciones de invierno y ojala coordinar el trabajo en la escuela apra que este año salgan algunos proyectos en salud, los cabros del áera echaban de menos gente de psicología pa apoyar los equipos de trabajo.
Por favor, si tiene la oportunidad de participar en trabajos voluntarios háganlo, haciendose responsable por su participación en el más amplio sentido de la palabra, saliendo de esa burbuja deformadora de vida llamada Universidad, entrando en contacto con la gente de la que nos han alejado para que nos acostumbremos solo a cobrar el cheque.