23 de febrero de 2010

Celuloide Alcaloide: Seamos sinceros, necesitamos nuestras mentiras.


Imaginen un mundo donde nadie miente. 
Repito: NADIE MIENTE. 
Nadie tiene la capacidad siquiera de imaginar fabular la posibilidad de decir una mentirilla blanca. Tu jefe te despide y te dice directamente que es por tu ineficiencia, porque no eres capaz de adherir ciegamente a sus ideas, porque tienes mal aliento o porque miraste lascivamente a su mujer. 

La chica con la que sales te dice en los primeros cinco minutos que no van a llegar a nada, ni sentimental ni sexual, porque te encuentra arrogante, porque no dejas de mirarle el escote, porque eres muy bajo, porque cree que eres inculto, porque te mira y le recuerdas físicamente a su padre.

Verdad brutal, todo el tiempo, a cada instante, sin respiro.

Eso nos propone la fallida "The Invention of Lying". Un mundo donde cualquier tendencia depresiva se potencia, ya que nadie se va a compadecer de ti. Si eres un total looser, todo el mundo te lo recordará todo el tiempo. Como el protagonista de la cinta. Un gordito nada atractivo que escribe lo que serían los guiones cinematográficos de este mundo (relatos de capítulos de la historia leídos por algún "actor famoso"), a punto de ser despedido, de perder su departamento y de ser rechazado "honestamente" por la mujer de sus sueños.
En medio de su desesperanza acude al banco a retirar sus fondos y por un error del sistema, tiene la posibilidad de pedir todo el dinero que quiera, entonces en su cabeza emerge la mentira, y con eso crea algo más parecido al cine que conocemos, mejora sustancialmente la publicidad e inventa la religión. Pero sigue siendo el único que puede mentir, así que sigue siendo rechazado por el objeto de su afecto.

Lamentablemente, luego de un interesantísimo desarrollo de los efectos que tiene la mentira en esta sociedad utópica, la película se convierte en una comedia romántica del montón. 

La película deja en evidencia cómo el mentir está presente, inevitablemente, en un millón de detalles en los que nunca había reparado, y que sin el engaño no tendrían ninguna gracia. Ya quisiera ver cuantos serían capaces de sobrevivir a una entrevista de trabajo, a una evaluación médica, o a esa mágica y trágica primera cita con alguien en ese mundo paralelo.

Les aseguro que preferirían que les mintieran. 



1 comentario:

  1. Hola loquillo! Está super entretenido tu blog. Aunque te vai' en la volá' jeje
    Yo también soy bloggera. Aunque en muchos aspectos mi blog es muy distinto a tu blog.
    Sobre la mentira, tengo una posición muy firme. Yo era una mentirosa en mi "vida anterior" y eso me trajo un problema tras otro. Por el contrario, ahora he aprendido a decir la verdad, pero es difícil, tienes que ser muy sutil o muy directo según la ocasión, sobre todo con tus seres queridos. Bueno, eso, te dejo antes que me vaya en la volá' yo también. Cariños. Visítame http://alejandragigi.blogspot.com

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