Habitualmente tengo discusiones con amigos sobre temas acerca de religión.
Mi formación bautista, con fuerte énfasis en el estudio bíblico, de alguna manera pica la curiosidad de aquellos que quieren conocer distintas opiniones o simplemente confrontarlas frente a temas tan peliagudos como los propuestos en "El Código Da Vinci" o "El Evangelio de Judas".
Sacudiéndome del polvo y el mohín que genera la fe ciega, me apresté a ver el documental "La tumba perdida de Jesús", para disponer de mejores argumentos cuando haya que referirse al matrimonio con María Magdalena, a los hijos que tuvo o a la ausencia de resurrección.
Los créditos iniciales despiertan suspicacias en seguida. ¿James Cameron produciendo? ¿El mismo que inmortalizó al gobernador de California con su despedida en spanglish?, ¿el mismo que hizo bailar semi desnuda a la otrora scream queen de la festividad de los sustos frente al mismo gobernador?, ¿el mismo que torturó sin misericordia ni piedad a los amantes del cine con la historia de un niñito-bonito-pero-pobre-como-rata-con-delirios-de-grandeza y su amor imposible con una futura viejecilla adinerada que perdió una joya por un pedazo de hielo descomunal?
Ah, y olvidaba que este virtuoso director que ahora coloca las lucas, se hizo multimillonario con la películas antes referida. así que probablemente haya que seguir rizando el riso y aprovechar las polémicas fechas de semana santa para generar espectación en la gente y vender las 2 horas de documental al mejor postor y seguir amasando millones.
Entonces, si esto aparece en un escenario tan propicio para realizar negocios, la credibilidad de lo que voy a mirar se reduce considerablemente.
Luego viene el director Simcha Jacobovici, un periodista-documentalista que emprende la cruzada por comprobar si las tumbas encontradas en 1980 son efectivamente de la familia de Jesús. Afirmando desde un principio que su hipótesis es la más probable e iniciando desde ahí todas las pruebas con el fin de comprobar su veracidad. Por lo tanto, a lo largo de las 2 horas de metraje se preocupa de recopilar evidencias que confirmen su hipótesis en vez de buscar en los numerosos vericuetos las evidencias que claramente podrían refutarla, operatoria muchísimo más acorde al conocimiento científico que pretende defender.
En mi opinión, el programa no contiene elementos que permitan realizar un juicio al espectador, desde un comienzo intenta convencerte de la hipótesis propuesta a través de convincentes recreaciones, citas a importantes investigadores y pruebas que al parecer son contundentes, sin jamas llegar a realizar una explicación de los procesos que llevan a cabo los verdaderos arquéologos para validar sus descubrimientos.
Debo reconocer la destreza del director para persuadir a su público, con poquísimos elementos y respaldo, que él es quien tiene la razón y que existiría una conspiración de grupos cristianos para mantener enterrada esta información por 27 años.
Recomiendo su visionado acompañado del debate que programaron a continuación de la transmisión del día domingo, donde la mayoría de los investigadores citados en el documental afirman ser sacados de contexto para proporcionar mayor fuerza a una teoría que se sustenta solo en una serie de supuestos muy bien narrados y aun mejor entrelazados.
Como dijo uno de los arqueólogos en el debate: "estamos frente a lo que llamo arqueopornografía". y como toda pornografía solo recurre a excesos visuales para generar aquello que mueve al mundo desde hace mas de 2000 años, dinero.
NISSI:::
ResponderBorrarbuenas kekin....
aun no veo ese reportaje
pero por loq leo aca
siempre buscan forma
de transforma la fe de los hombres
y haciendo q crean en estupideces
o cosas q pero menos y lejos menos
reales q Jesus....
tendre q verla
ya besos
y nos veremos por ahi pa tomar mate
jajajajaj
ya XAUUUU